
¡Hey beauty! Es una de las frases que se leen al entrar al nuevo burger joint de Panamá. El restaurante se dedica a encantar a sus clientes con una atrevida arquitectura y hamburguesas artesanales. Al diseñar la arquitectura de Beauty and the Butcher se escogieron como base elementos y colores que transmiten energía, para lograr un espacio que con su comida y su arquitectura electrifique los sentimientos de los clientes. Anteriormente había un diseño de interior común a los burger joints; entonces se tomaron todas las teorías existentes y los modelos tradicionales de diseño, y se decidió hacer lo opuesto. Como primera decisión se eliminaron los colores tradicionales de la hamburguesería —rojo, amarillo, blanco, azul o verde— y se tuvo el atrevimiento de utilizar el rosado, esencia de la marca. Dentro del restaurante se aprecia el respeto al patrimonio histórico.


